Acabo de llegar a casa y al mirar el cielo despejado ¡BAM!
¡Una estrella fugaz! Me he puesto tan nervioso que he pensado tres deseos
diferentes. Me he rayado en tan poquito tiempo pensando “¡Hey! Que lo que
desees puede ser como lo que te ofrece el diablo, ¡hay que medir muy bien las
palabras!” y he modificado mi deseo hasta que no ha quedado estrella. Al final
me he dicho… “Si tiene que ocurrir, ocurrirá.” Mi momento de ilusión, en un día
cómo el de ayer (es muy, muy tarde aunque mi sobrino siga jugando al maldito
league of Legends), ya me ha hecho feliz.
Siento haber empezado la casa por el tejado, y no haberme
disculpado por tanto tiempo sin hablar conmigo mismo. Imagino que no tengo lectores
ahí fuera, pero por si los hubiera, ha sido un mes bastante movidito. Parece
que los cimientos de mi vida empiezan a mutar y que empiezo a ver progresos
como en un todo. Pero bueno, os voy a ir contando poco a poco…
El peor momento de este “lapsus” fue el perder a mi gatita
Rosy. Como ya os había contado, ella significaba mucho para mí, porque había
elegido venir conmigo y compartir su vida con mi familia. Es cierto que quizá
al principio no supe apreciar su compañía del mismo modo que en los últimos
años. Pero creo firmemente, que estaba cuidando de mí. Que de alguna manera,
sabía que iban a llegar malos momentos y que ella estaría ahí para estar a mi
lado. Había creado lazos muy especiales con aquel animal. El cáncer apagó sus
cacerías y fuertes ronroneos. Pero nunca podrá apagar mis últimas visitas y mis
besos a la que decidiría ser mi compañera hasta el final. Sé que me pongo un
poco metafísico, pero quizá la estrella de hace un rato es uno de sus zarpazos
desgarrando el cielo de tela azul, felicitándome por algo que quizá hice bien
hoy.
El resto del tiempo, ha habido bajones, como no, pero en
general debo decir que el balance es bastante positivo. Con cada golpetazo en
la cara procuro sacar una sonrisa y estudiar el porqué de ellos. Analizar la
parte buena y el mensaje que viene con cada advertencia en forma de disgusto.
Hoy he tenido uno de ellos, referente al amor. Al principio he enseñado los
dientes, me he puesto nervioso y he sacado el animal que llevo dentro. Pero mi
buena amiga A. a la que últimamente recurro aunque sólo sea para escucharme, me
ha tranquilizado. He respirado un momento, he visto que podía amargarme todo el
día con la tontería y finalmente he respirado hondo y me he dicho: “Es una
prueba y debes ser mejor que todo eso”. Me he relajado y he arreglado (quizá
preocupándome demasiado) un poco la situación. Creo que he dado en el clavo,
resolviendo la situación demasiado bien. Eso me recuerda que, a pesar de lo que
suelo ceder, sigue quedando en mí un guerrero dispuesto a sacar las armas y
luchar por aquello que desea. Y mejor aún ha sido el ver que puedo parar un
momento y pensar cómo ser mejor y por supuesto, cómo poder vivir mejor.
No es echarme flores, pero sí plasmar un poquito cómo trato
de evolucionar. Me gusta el JD que se levanta cada día con ganas de mejorar y
que acepta y afronta lo que se le viene encima.
Siguiendo esta misma pauta, he aprendido que no debo temer a
hacer lo que considero que no hace daño pero que los demás no se atreven. Con
un poco de picaresca, también puedo combatir la vergüenza y salirme con la mía
(¿verdad Srta. S?). O por lo menos transmitir aquello que no puedo con
palabras. Por supuesto, siempre dentro de la inocencia.
Creo que empiezo a desbarrar una vez más. Enlazo frases y
termino con una visión distinta de con la que comencé este texto. Y eso me
agrada. Significa que, poco a poco, voy encontrando el camino a mi gloria (en
el más acá).
PD: He omitido la parte mundana, en la que entra en juego
cosas de trabajo, más aburridas y simplemente extenuantes. No me sobra el
tiempo, pero el que tengo, lo quiero aprovechar ahora más que nunca J