sábado, 9 de agosto de 2014

Del más allá (al más acá)

Acabo de llegar a casa y al mirar el cielo despejado ¡BAM! ¡Una estrella fugaz! Me he puesto tan nervioso que he pensado tres deseos diferentes. Me he rayado en tan poquito tiempo pensando “¡Hey! Que lo que desees puede ser como lo que te ofrece el diablo, ¡hay que medir muy bien las palabras!” y he modificado mi deseo hasta que no ha quedado estrella. Al final me he dicho… “Si tiene que ocurrir, ocurrirá.” Mi momento de ilusión, en un día cómo el de ayer (es muy, muy tarde aunque mi sobrino siga jugando al maldito league of Legends), ya me ha hecho feliz.

Siento haber empezado la casa por el tejado, y no haberme disculpado por tanto tiempo sin hablar conmigo mismo. Imagino que no tengo lectores ahí fuera, pero por si los hubiera, ha sido un mes bastante movidito. Parece que los cimientos de mi vida empiezan a mutar y que empiezo a ver progresos como en un todo. Pero bueno, os voy a ir contando poco a poco…

El peor momento de este “lapsus” fue el perder a mi gatita Rosy. Como ya os había contado, ella significaba mucho para mí, porque había elegido venir conmigo y compartir su vida con mi familia. Es cierto que quizá al principio no supe apreciar su compañía del mismo modo que en los últimos años. Pero creo firmemente, que estaba cuidando de mí. Que de alguna manera, sabía que iban a llegar malos momentos y que ella estaría ahí para estar a mi lado. Había creado lazos muy especiales con aquel animal. El cáncer apagó sus cacerías y fuertes ronroneos. Pero nunca podrá apagar mis últimas visitas y mis besos a la que decidiría ser mi compañera hasta el final. Sé que me pongo un poco metafísico, pero quizá la estrella de hace un rato es uno de sus zarpazos desgarrando el cielo de tela azul, felicitándome por algo que quizá hice bien hoy.

El resto del tiempo, ha habido bajones, como no, pero en general debo decir que el balance es bastante positivo. Con cada golpetazo en la cara procuro sacar una sonrisa y estudiar el porqué de ellos. Analizar la parte buena y el mensaje que viene con cada advertencia en forma de disgusto. Hoy he tenido uno de ellos, referente al amor. Al principio he enseñado los dientes, me he puesto nervioso y he sacado el animal que llevo dentro. Pero mi buena amiga A. a la que últimamente recurro aunque sólo sea para escucharme, me ha tranquilizado. He respirado un momento, he visto que podía amargarme todo el día con la tontería y finalmente he respirado hondo y me he dicho: “Es una prueba y debes ser mejor que todo eso”. Me he relajado y he arreglado (quizá preocupándome demasiado) un poco la situación. Creo que he dado en el clavo, resolviendo la situación demasiado bien. Eso me recuerda que, a pesar de lo que suelo ceder, sigue quedando en mí un guerrero dispuesto a sacar las armas y luchar por aquello que desea. Y mejor aún ha sido el ver que puedo parar un momento y pensar cómo ser mejor y por supuesto, cómo poder vivir mejor.
No es echarme flores, pero sí plasmar un poquito cómo trato de evolucionar. Me gusta el JD que se levanta cada día con ganas de mejorar y que acepta y afronta lo que se le viene encima.

Siguiendo esta misma pauta, he aprendido que no debo temer a hacer lo que considero que no hace daño pero que los demás no se atreven. Con un poco de picaresca, también puedo combatir la vergüenza y salirme con la mía (¿verdad Srta. S?). O por lo menos transmitir aquello que no puedo con palabras. Por supuesto, siempre dentro de la inocencia.

Creo que empiezo a desbarrar una vez más. Enlazo frases y termino con una visión distinta de con la que comencé este texto. Y eso me agrada. Significa que, poco a poco, voy encontrando el camino a mi gloria (en el más acá).


PD: He omitido la parte mundana, en la que entra en juego cosas de trabajo, más aburridas y simplemente extenuantes. No me sobra el tiempo, pero el que tengo, lo quiero aprovechar ahora más que nunca J